Lealtad
Y luego me enfadas.
Y vienes directo, me miras de frente a los ojos y me
reclamas amor.
Trato de no hacer caso a esas réplicas de cariño que me
pides constantemente.
Giro la cabeza y me voy.
Vienes detrás, persiguiéndome y claro, pierdo el control.
Te cojo, te arropo con mis brazos y te llevo a la cama.
Nos tumbamos.
Tú me miras de lejos y andas pausadamente hacia mí.
Me hueles y luego, comienzas a cantarme con tu garganta la
típica melodía de cuando algo te gusta.
Y yo no dejo de sonreír del mismo modo que tú, por dentro.
Y te beso, porque no hay nada mejor que amarse y después,
amar a quien te revela amor.
Caricias recorriendo el naranja pelo que recubre toda tu
piel.
Mi más leal.
Comentarios
Publicar un comentario