Llámalo despedida
Destrozas movimiento y encharcas de tristeza mis
pensamientos.
Revientas con tus palabras todos los deseos y caprichos que
andaban de frente hacia mí.
Barres con tus lágrimas las heridas producidas por tu
atrevimiento a dejarnos marchar.
Barnizas de sabiduría tus decisiones, dejando apartado el
bombeo del corazón.
Sigues latiendo mientras te alejas y yo sigo aquí, muriendo
mientras te veo desaparecer.
Retomas contacto para entablar conversaciones de aquellas
que solíamos tener cada día, sin darte cuenta que las decisiones tomadas con la
cabeza, jamás superan a aquellas que se toman con afecto y sentimiento.
Distorsionas el mundo que te conviene deformar.
Crees tener el canal sintonizado de cada situación que se
aparece como nueva en tu vida.
Mantienes al margen la batalla que se podría haber generado
para salvar nuestro vínculo.
Quisiste matarme de golpe sin dejarme pronunciar más
veces.
Y asentí.

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